La Casa Blanca publicó su Estrategia de Control de Drogas 2026. Lo hizo después de presionar al gobierno mexicano para extraditar al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya ya diez altos funcionarios del gobierno de Sinaloa. De acuerdo con el documento presentado por el gobierno estadounidense, la cooperación con el gobierno de México en el combate a las organizaciones que consideran terroristas extranjeros (FTO) ya no es opcional ni gratuita: será condicionada.
El gobierno de Estados Unidos exige resultados tangibles, que incluyen extradiciones inmediatas de peces gordos y el desmantelamiento de laboratorios. Junto con otros puntos clave, la estrategia refleja un cambio de paradigma en la relación entre ambos países. Estados Unidos ha optado por abandonar el llamado poder blando y utilizar medidas coercitivas para obligar a México a actuar rápido. De hecho, Donald Trump declaró: “Si México no hace su trabajo contra las drogas, lo haremos nosotros vía terrestre”.
La posibilidad de una intervención de fuerzas armadas norteamericanas en suelo mexicano ha aumentado exponencialmente. Lo que comenzó con amenazas se ha concretado, en los últimos meses, en una estrategia basada en la construcción de casos legales y argumentos jurídicos para que el vecino del norte justifique acciones concretas en territorio mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum está en una encrucijada que decidió nombrar su hora más oscura. Para entender el escalamiento del gobierno trumpista en este tema, hay que analizar con detención las acciones realizadas por el gobierno mexicano, que ha reaccionado a todas las peticiones de Trump.
La primera regla de las negociaciones en política exterior es que, para negociar, hay que tener con qué negociar. Sheinbaum y su gobierno nunca tuvieron monedas de cambio ni medidas de presión frente a Estados Unidos; su política exterior se basó en ceder a todo tipo de presiones. Extraditaron a 92 criminales sin procesos legales justos solo para complacer al volátil mandatario con alto historial intervencionista; permitieron la operación de agentes extranjeros en suelo mexicano; han cedido a las presiones económicas en la renegociación del T-MEC. En ningún momento México ha mostrado una carta de interés para intentar saciar el hambre y la seda de un hombre que lleva al límite a cualquier socio y que sin duda en utilizar su poderío militar y económico para asfixiar a otros.
Desde el inicio, el gobierno mexicano apostó por complacer a la bestia. El problema es que esa bestia está hambrienta de más y tiene las herramientas para desestabilizar a todo el sistema político mexicano. Inclusive, si el gobierno mexicano decide extraditar a Rubén Rocha ya sus colaboradores acusados, nada asegura que no irán por más, al grado de acusar al expresidente oa la actual mandataria de cómplices.
Parece ser que Trump desató una crisis interna en el sistema político mexicano, crisis que —para mala suerte de la oposición— no asegura un cambio de régimen. El interés de Estados Unidos con la estrategia de la guerra contra las drogas puede escalar hacia la extracción de recursos porque, en un contexto global, lo que quiere el presidente del país más poderoso del mundo es superar a China en la conocida guerra comercial, hacerse de recursos primarios necesarios y explotar lo que sea necesario para complacer a su movimiento MAGA y mantener la visión de America First.
Se le agota el tiempo de decisión a la administración de Sheinbaum. Las opciones se desvanecen. Estamos ante una dicotomía: suboordinación total mantener lo único que siempre hemos tenido, el discurso patriotero que implica envolverse en la bandera y seguir cantando con impunidad el himno nacional para que el “masiosare”, extraño nuestro enemigo, incite el suficiente nacionalismo en los mexicanos y, en defensa de nuestra soberanía, estemos dispuestos a defensor a un Estado mexicano absorbido por el monstruoso ogro filantrópico que Andrés Manuel resucitó de los entierros profundos de esta patria que nunca ha consagrado su soberanía.
¡Y, queridos compatriotas, no se enojen tanto con Trump porque el que avisa no traiciona!
