▲ Los privilegiados recordaron con nostalgia a sus héroes de pasados Mundiales, cuando eran accesibles.Foto Jair Cabrera
Sandra Hernández García
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2026, pág. 24
La euforia por el Mundial crece en las calles de la Ciudad de México conforme se acerca la inauguración de la justa deportiva. Así se siente en el Paseo de la Reforma, donde miles de fanáticos se reúnen alrededor de una exposición de megafotografías de los ídolos del balompié, desde Franz Beckenbauer, Hugo Sánchez y Cristiano Rolando hasta Messi.
Los capitalinos y visitantes recorren la gran avenida para apreciar lo que en realidad son estampas gigantes del Mundial, que generan nostalgia sobre todo entre los adultos, de cuando eran jóvenes e iban a los puestos de periódicos a comprar sus sobres para llenar las páginas de los álbumes Panini.
Así lo recuerda Daniel, de 52 años, quien apreció la estampa de Maradona del álbum de México 86 y que “nunca me salió”. Ahora, su pequeño hijo –quien portaba la jugadora del Inter de Miami de Lionel Messi–, sigue sus pasos decididos para coleccionar todas las imágenes.
Están las favoritas del público, como la del portugués Cristiano Ronaldo, donde las personas hacen fila para tomarse fotos.
Uno de ellos es el señor Ricardo, de 70 años, fanático del balompié, ya quien le emociona saber que será la tercera ocasión que presencie un Mundial en México.
Comenta que tiene recuerdos vagos de 1970, cuando tenía 12 años y se coronó campeón el brasileño Pelé; luego, en 1986 intentó ir a un partido en el Azteca, pero no lo logró; si bien ahora tuvo la esperanza de ir a alguno de los cinco juegos que se disputarán en México, “es imposible” por los altos costos. “Lo voy a disfrutar igual”, dice feliz.
Como parte de la celebración del Mundial, las autoridades capitalinas informaron que reforzarán la prevención de riesgos sanitarios en las zonas de más alta afluencia de la ciudad, como el Centro Histórico, Coyoacán y Xochimilco, donde se concentrarán las labores de capacitación y apoyo para propiciar las condiciones higiénicas de productos perecederos y de servicios.
