• jue. May 28th, 2026

Échale más leña

porregiorojo1

May 28, 2026
Échale más leña

La tesis doctoral de Claudia Sheinbaum Pardo versó sobre tendencias y perspectivas de la energía residencial en México, en comparación con países de la OCDE. Concluyó que la polarización en la distribución del ingreso generaba un uso ineficiente de la energía. Quizás por eso ahora, como Presidente, parece empeñada en echarle más leña al fuego.

Tiene innumerables frentes abiertos. Uno de ellos, el conflicto con Maru Campos, derivado de la absurda acusación lanzada desde la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas, porque la gobernadora habría permitido, de alguna forma, que el Ejército Mexicano trasladara agentes de la CIA a una operación en campo. ¿No es acaso Claudia Sheinbaum quien debe estar enterada de los operativos militares? Esos temas no son responsabilidad de los gobiernos estatales.

Otro frente son los desaparecidos. El gobierno niega la realidad y rechaza incluso la ayuda de la ONU para instrumentar políticas de prevención, detección e identificación de millas de cadáveres. También está la protección a los narcopolíticos buscados por Estados Unidos. Ahora, casualmente, varios “se enferman”.

A ello se suma el desgaste político. La Presidente difícilmente podría presentarse en un estadio mundialista sin enfrentar rechiflas y rechazo ciudadano. Además, crece el costo de la deuda externa; PEMEX y CFE sufren degradaciones en sus calificaciones; Moody’s redujo la perspectiva soberana de México y la inversión comienza a retroceder.

Por si faltara algo, Morena vive tensiones internas y andy López Beltrán busca refugio político con La Barrera en Tabasco. La incertidumbre y la economía siguen sin crecer.

El miércoles, Rogelio Montemayor, exgobernador de Coahuila, presentó en la Ciudad de México su libro “Gobernar para ServirDurante el evento, Javier Treviño señaló algo fundamental: gobernar no es ejercer el poder; gobernar es servir.

Montemayor recordó que la renovación política exige mantener la paz, fortalecer la cohesión social y modernizar la administración pública. También implicaba ampliar la participación ciudadana, adecuar el marco jurídico a los cambios sociales y fortalecer el federalismo, la descentralización y el municipio libre.

Treviño destacó que el libro describe una manera de entender el poder público que hoy parece casi contracultural: la política concebida como servicio. Por eso resulta relevante.

Aunque el texto tiene un componente autobiográfico, su valor radica en describir los elementos esenciales de un buen gobierno. Como señaló Treviño, recuerda lo que la política debería ser y con frecuencia ya no es.

El libro plantea además que el poder no posee legitimidad propia; su valor depende de su utilidad social. El gobierno no existe para alimentar proyectos personales, sino para resolver problemas colectivos.

La obra distingue dos tipos de gobernantes: los racionales y los intuitivos. Los primeros llegan al poder con metas claras, análisis previos y capacidad para seguir una ruta estratégica, adaptándose sin perder sus objetivos fundamentales.

Los segundos, en cambio, son movidos principalmente por el afán de poder. Carecen de metas precisas y sus decisiones responden más a impulsos ideológicos que a un análisis objetivo de la realidad. Reaccionan al día a día, lo convierten todo en prioridad y terminan descuidando lo verdaderamente importante.

Puede parecer un debate fuera de época, en tiempos dominados por redes sociales, consignas y videos emocionales. Sin embargo, justamente por eso adquiere relevancia. Las sociedades modernas no funcionan únicamente con legitimidad electoral o popularidad política; funcionan con capacidad gubernamental.

Hoy se habla más del poder que de la capacidad de gobernar.

Treviño sostiene que la política contemporánea privilegia otras habilidades: la confrontación permanente, la comunicación emocional y el dominio del ciclo mediático. Frente a ello, Montemayor reivindica el gobierno como construcción estratégica e institucional.

La crisis política actual no es solamente técnica; También es moral. El libro obliga a preguntarnos si el poder sigue orientado al bien público o si se ha convertido simplemente en un mecanismo de control y permanencia.

“Gobernar para Servir” funciona así como contraste entre dos épocas de la política mexicana. El resultado de la degradación institucional es visible: sociedades cada vez más complejas gobernadas por instituciones debilitadas.

México enfrenta enormes desafíos: seguridad, energía, deslocalización cercanapolarización política, presión fiscal, transformación tecnológica, crisis educativa y tensiones geopolíticas. Resolverlos requiere Estado.

La política no debería existir para alimentar egos, sino para mejorar la vida colectiva.

El deterioro de la política es gradual y ocurre mediante pequeñas renuncias sucesivas. El problema es acostumbrarnos a gobiernos que administran narrativas en vez de resultados; a instituciones débiles; a la polarización permanente; a un poder vacío de propósito.

Por eso el libro incomoda: obliga a comparar distintas formas de ejercer el poder y plantea una pregunta inevitable: ¿es posible recuperar la política como servicio público en un entorno que parece premiar exactamente lo contrario?

Montemayor insiste en que gobernar exige propósito, equilibrio entre activismo y reflexión, capacidad de decisión y comunicación efectiva. También requiere formar equipos con experiencia, representación regional e interlocución social.

Nunca agraviar a la gente. Abandonar la soberbia. Dedicar tiempo al territorio. Gobernar es una tarea de tiempo completo.

Existe un dicho de los pueblos originarios: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.

Estas reflexiones ayudan a entender los retos que enfrenta la Presidenta. No parece transmitir paciencia, serenidad ni una ruta clara. Tampoco se percibe un equipo sólido ni un ambiente de confianza.

Pedir desde la tribuna presidencial que no se ve TV Azteca última la libertad de prensa y de pensamiento. No puede minimizarse como simple comentario, porque Claudia Sheinbaum representa al Estado y al proyecto de la 4T. No hay dos Claudias: hay una sola, la que ejerce el poder.

Y aunque la Cuarta Transformación ha tenido logros, como el aumento al salario mínimo y la reducción de ciertos indicadores de pobreza, también pierde credibilidad nacional e internacional por sus presuntos nexos con el narcotráfico y por su obsesión por conservar el poder.

La propuesta para elecciones anulares por supuesta “injerencia extranjera” resulta excesiva y anticonstitucional. Bajo esa lógica, una entrevista con un medio extranjero, una opinión publicada en prensa internacional o incluso un libro académico incómodo podrían utilizarse para invalidar procesos electorales.

Esa causal de nulidad parece diseñada no para servir al país, sino para preservar privilegios e impunidad.

Mientras tanto, los problemas reales siguen creciendo. Las relaciones con Estados Unidos se tensan; también la relación con la oposición y con la prensa libre.

Si el gobierno al menos resolviera la crisis de PEMEX y CFE eliminando restricciones absurdas a la inversión privada, o devolviera autonomía al Poder Judicial, México podría comenzar a corregir el rumbo.

Pero la polarización domina el discurso público. El discurso oficial se ha vaciado de contenido y así no se construye una nación.

No hay Estado sólido, y el gobierno sigue echándole más leña al fuego.

Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *