Afp y Sputnik
Periódico La Jornada
Martes 2 de junio de 2026, p. 24
Santa Cruz., El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, pidió ayer una tregua y madurez política a las organizaciones sociales para pacificar el país, tras 32 días de protestas y bloqueos de carreteras que exigen su renuncia, las cuales se han ido extendiendo por el país sin que se vislumbre una salida a la crisis.
Las calles de La Paz se vieron colmadas de nuevo por cientos de manifestantes que exigieron de nueva la dimisión de Paz.
Desde principios de mayo, obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros exigen medidas contra la peor crisis económica del país en cuatro décadas, y han desatendido hasta ahora los reiterados llamados del gobierno a negociar.
“No sabe escuchar, no sabe entender al pueblo mayoritario (…) ¡Ahora es tarde para el diálogo!”, dijo a la Afp Edgar Condori, de 40 años, quien lideraba a un grupo de comerciantes durante la marcha.
“¡Que renuncie El Pollo!”, decía una pancarta en alusión al apodo del mandatario de centroderecha, con seis meses en el poder.
Llama a la madurez democrática
En un acto público para la presentación de una ley de alivio tributario, Paz se refirió a la madurez democrática y dijo que está claro que no es la violencia ni bloquear, sino que “nos tiene que ayudar a generar un momento de tregua, de pacificar el país”.
Los líderes de la Central Obrera Boliviana y la organización de campesinos Tupac Katari de La Paz descartaron el fin de semana dialogar con el gobierno, aunque se abrió a establecer un corredor humanitario en los bloqueos de carreteras.
“Cuando escucho los reclamos justos de alguien, entiendo, pero si hay algunos que se mezclan para hacer política, para hacer daño, hay que separar las aguas. Hay que saber quiénes reclaman correctamente y quiénes quieren hacer daño a la democracia”, afirmó.
La Iglesia católica busca mediar entre el gobierno y sectores sociales. Paz también analizó, como último recurso, aplicar un estado de excepción para intervenir las protestas con militares.
Debido a los bloqueos de carreteras, El Alto y La Paz están totalmente desabastecidas de alimentos, combustibles y medicinas, y sus pobladores piden mano dura con los manifestantes.
